En esto del diseño hay que hacerse un nombre. Y yo decidí hacérmelo de madera. En el caso de que la puerta de entrada a la oficina fuera de cristal esmerilado, como las de los detectives del siglo pasado, otra opción habría sido de contratar a un rotulista… si es que queda alguno.
Manos a la obra. Los ingredientes son:

  • Un trozo de madera de haya reciclado de un cajón antiguo
  • Un PDF con el logotipo
  • Una fresadora CNC que grabe el logotipo en la madera
  • Un amigo que sepa manejar la fresadora y me invite a comer mientras la máquina hace su trabajo (en mi caso ese amigo se llama Carlos Callejas).
  • Un ratito de cera y tinte para madera.

Colocamos la tablita en la base de la máquina y ponemos en marcha motores:

El trabajo comienza por el exterior y vaciando los ojos de las letras “a” y “g”:

Ya va cogiendo color el tema:

Y después de un ratito, voilà:

Pasamos a la siguiente fase que es recortar el exterior siguiendo la silueta:

Ahora toca teñir las partes en relieve para dar un poco de profundidad al invento:

Y el resultado final luce así en la puerta de entrada:

Pase sin llamar.